Comunales
Comercio pampillero en Coquimbo apuesta a la recuperación económica: Precios rebajados aseguran
El aroma de las empanadas recién horneadas o del asado se mezcla con los colores de los juguetes, las plantas, la ropa y los artículos para el hogar en cada pasillo del comercio de La Pampilla. Porque más allá de la música, los juegos y las familias acampando, la gran fiesta de septiembre también es el lugar donde cientos de emprendedores y comerciantes encuentran una vitrina para impulsar sus negocios.
La feria también recibe a emprendedores que pisan por primera vez el recinto. Es el caso de Roberto Morales Contreras, de San Bernardo, quien llegó con sus cinturones, alpargatas, billeteras y accesorios confeccionados de manera artesanal. “Quedé encantado. La idea es vender harto, conocer más gente y dar a conocer mi trabajo”, señala.
El aroma de las empanadas recién horneadas o del asado se mezcla con los colores de los juguetes, las plantas, la ropa y los artículos para el hogar en cada pasillo del comercio de La Pampilla. Porque más allá de la música, los juegos y las familias acampando, la gran fiesta de septiembre también es el lugar donde cientos de emprendedores y comerciantes encuentran una vitrina para impulsar sus negocios.
Esta versión tiene además un significado especial. Tras el impacto de los sistemas frontales que afectaron a gran parte del país y especialmente a la Región de Coquimbo durante los últimos meses, La Pampilla se perfila como una instancia de reactivación económica para familias de distintas ciudades de Chile que llegan con la esperanza de generar ingresos y aportar al ambiente festivo.
Una de ellas es Juana Cepeda, coquimbana radicada en Tocopilla, quien participa por segunda vez en la festividad. Desde su puesto ofrece empanadas de pino y queso, chaparritas y almuerzos a precios accesibles.
“Queremos que pueda haber un poquito más de ingreso en nuestra casa. Es harto sacrificio, pero esperamos que todo salga bien y que podamos cumplir con las expectativas que tenemos”, comenta. Además, destaca el ambiente familiar y la limpieza del recinto, invitando al público a disfrutar de la celebración.

La expectativa también es compartida por Valeska Jaramillo, comerciante de Santiago dedicada al rubro cosmético. Sus productos van desde los mil hasta los cinco mil pesos y confía en que la llegada masiva de visitantes se concentrará durante los últimos días de la fiesta. “Espero que llegue mucha gente, a pesar de que sea cortito. Es súper importante. Está bonito y ojalá se repita”, señala.
Para Sergio Millar participar en La Pampilla es prácticamente una obligación. Con un puesto de artículos eléctricos y electrónicos certificados, asegura que esta celebración es un punto de encuentro clave para los comerciantes itinerantes del país.
“Que celebrar no nos cueste la vida”: SAMU Coquimbo llama a la prevención y responsabilidad en Fiestas Patrias
“Es parte de nuestras tradiciones, parte de nuestras vidas. La Pampilla es el evento más grande de Chile, entonces hay que estar acá sí o sí”, afirma. Además, destaca que, pese a las dificultades generadas por los temporales, las personas necesitan espacios para encontrarse y seguir adelante. “Sabemos lo que ocurrió con este temporal fuerte, pero invitamos a la gente a distraerse un poquito. Somos chilenos y estamos acostumbrados a volver a levantarnos”.
Los juguetes tampoco faltan. Ailyn, quien trabaja en un local especializado en productos para niños, cuenta que los artículos más solicitados son los populares squishies, especialmente los nuevos modelos con diseños de frutas, quesos y mantequilla. “Esperamos que todas las personas que estamos aquí trabajando podamos vender y que los niños que vengan puedan disfrutar de La Pampilla”, comenta.

La feria también recibe a emprendedores que pisan por primera vez el recinto. Es el caso de Roberto Morales Contreras, de San Bernardo, quien llegó con sus cinturones, alpargatas, billeteras y accesorios confeccionados de manera artesanal. “Quedé encantado. La idea es vender harto, conocer más gente y dar a conocer mi trabajo”, señala.
Otros comerciantes, en cambio, mantienen una relación que se extiende por generaciones. Un vendedor de ropa proveniente de Santiago relata que asiste desde que era niño acompañando a sus abuelos y padres, quienes llevan más de cuatro décadas formando parte de esta tradición. Hoy ofrece polerones, chaquetas, calcetines, guantes y diversas prendas para enfrentar las bajas temperaturas. “Cuando se dijo que no se hacía La Pampilla nos dolió mucho. Después, cuando se confirmó, todos felices. Es una tradición de años para los comerciantes y para la gente de Coquimbo”, asegura el comerciante.
Así, entre puestos de comida, ropa, artículos electrónicos, artesanía, cosméticos, juguetes y plantas, el comercio vuelve a ser protagonista de una celebración que trasciende las ventas. En una edición marcada por la necesidad de recuperación económica, cada compra se convierte en un impulso para quienes han apostado por estar presentes en la Fiesta Más Grande de Chile, manteniendo viva una tradición que forma parte esencial del alma de La Pampilla.

Suscríbete y te enviaremos al correo los newsletter de nuestra red
-
Comunaleshace 1 semanaUn detenido y 1,3 toneladas de machas incautadas en fiscalización en Tongoy
-
Comunaleshace 3 semanasOS7 desarticula almacén que funcionaba como fachada para vender drogas en la Parte Alta de Coquimbo
-
Comunaleshace 3 semanasPDI investiga homicidio de hombre de 32 años acribillado al interior de su domicilio en Coquimbo
-
Comunaleshace 4 semanasHombre de 35 años muere tras recibir disparos al interior de un domicilio en sector Punta Mira de Coquimbo




