Regionales
Reportaje del mega evento de lluvias: Científicos del CEAZA explican qué ocurrió y qué viene ahora
Por primera vez desde que existen registros, un sistema frontal de seis días consecutivos rompió récords históricos en gran parte del Norte Chico. Científicos de CEAZA advierten que el evento no solo marcó un antes y un después por la cantidad de agua caída, sino también por lo que anticipa sobre el cambio climático y los desafíos futuros.
Durante décadas, las lluvias de 1984, 1992 y 1997 fueron consideradas las grandes referencias meteorológicas de la Región de Coquimbo. Sin embargo, el temporal registrado entre el 16 y el 21 de julio de 2026 cambió esa historia.
Por primera vez desde que existen registros, un sistema frontal de seis días consecutivos rompió récords históricos en gran parte del Norte Chico. Científicos de CEAZA advierten que el evento no solo marcó un antes y un después por la cantidad de agua caída, sino también por lo que anticipa sobre el cambio climático y los desafíos futuros.
Durante décadas, las lluvias de 1984, 1992 y 1997 fueron consideradas las grandes referencias meteorológicas de la Región de Coquimbo. Sin embargo, el temporal registrado entre el 16 y el 21 de julio de 2026 cambió esa historia.
En apenas seis días consecutivos, gran parte del Norte Chico registró precipitaciones nunca antes observadas en las series históricas, generando inundaciones, aislamiento de localidades, daños en infraestructura y una recuperación inédita de embalses y reservas nivales.
Para los especialistas del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA), no se trató simplemente de un invierno lluvioso.
Un evento sin precedentes
El climatólogo regional de CEAZA, Dr. Álvaro Salazar, sostiene que el fenómeno marcó un hito en los registros meteorológicos.
“El evento del 16 al 21 de julio de 2026 fue, para el 73% de las estaciones con serie larga en el Norte Chico, el mayor evento continuo de seis días jamás registrado desde el inicio de sus mediciones”.
Lo excepcional no fue solamente la cantidad de agua acumulada, sino la continuidad del sistema frontal.
En eventos históricos anteriores las precipitaciones se distribuyeron durante varias semanas mediante distintos frentes. Esta vez, prácticamente toda el agua cayó en un único episodio meteorológico.
“El evento fue extremo por la concentración de la lluvia en seis días continuos, no necesariamente por el total del mes… fue un solo temporal continuo, lo que explica sus consecuencias catastróficas”.
Récords que quedaron atrás
Los datos muestran la magnitud del fenómeno.
En La Serena se acumularon cerca de 200 milímetros, más del doble de lo que normalmente precipita durante todo un año.
El modelador estadístico de CEAZA, Dr. Cristian Muñoz, explica que incluso el recordado evento de 1997 fue superado.
“Lo acumulado en estos seis días fue similar a todo el año de El Niño 1997 y superior al Megaevento de junio de 1992”.
En otras comunas los registros fueron aún más impactantes.
Los Vilos alcanzó 353,4 milímetros, Monte Patria 348,6, Salamanca 328,1, Punitaqui 312,5, Combarbalá 304,1, Andacollo 263,1 y Paihuano 252,2 milímetros, cifras que superan ampliamente el promedio anual de precipitaciones de esas localidades.
¿Qué provocó un temporal tan extraordinario?
Para los científicos, la explicación combina distintos factores atmosféricos de gran escala.
El desarrollo de un intenso fenómeno de El Niño, junto con una fase favorable de la Oscilación Madden-Julian (MJO) y una persistente alta presión sobre el Océano Austral, desviaron consecutivamente los sistemas frontales hacia la zona central de Chile.
A ello se sumó una intensa corriente de vientos en altura que favoreció la formación de frentes particularmente activos.

Cambio climático: la advertencia de los expertos
Más allá del evento puntual, CEAZA advierte que este tipo de fenómenos podría comenzar a repetirse con mayor frecuencia.
El Dr. Cristian Muñoz señala que el calentamiento global ya está modificando la dinámica atmosférica.
“El cambio climático ha estado calentando los océanos a una tasa sin precedentes… existe consenso en que eventos similares serían más frecuentes con el paso de los años”.
El climatólogo Álvaro Salazar agrega que diversas investigaciones científicas muestran una posible intensificación futura de los eventos asociados a El Niño.
Un respiro para la sequía… pero no una solución definitiva
Las lluvias trajeron una noticia positiva para una región golpeada por más de una década de escasez hídrica.

Los embalses pasaron de almacenar cerca del 10% de su capacidad a aproximadamente 29%, recuperando millones de metros cúbicos en pocos días.
Además, la nieve acumulada en la cordillera constituye la mayor reserva registrada desde 2017 y permitirá incrementar los caudales durante primavera y verano.
Sin embargo, los investigadores llaman a no interpretar este episodio como el fin de la crisis hídrica.
“La región continúa experimentando una desertificación, por lo que el alivio a la sequía sería solo temporal”.
Las lecciones que deja el temporal
El meteorólogo Tomás Caballero sostiene que los modelos anticiparon correctamente la intensidad del evento.
Las precipitaciones proyectadas se encontraban dentro del rango finalmente observado, demostrando una mejora importante en las capacidades de pronóstico.
Sin embargo, el experto advierte que disponer de buenos pronósticos no es suficiente.
“No basta con contar con un buen pronóstico si la preparación territorial y la respuesta institucional no avanzan al mismo nivel”.
Entre las principales tareas pendientes, los especialistas mencionan:
- fortalecer la red de monitoreo meteorológico;
- incorporar radares y sistemas satelitales de respaldo;
- mejorar el ordenamiento territorial;
- integrar la información científica en la planificación pública;
- aumentar la coordinación entre investigadores y autoridades.
¿Volverá a llover?
Aunque no se esperan grandes precipitaciones en el corto plazo, los pronósticos estacionales indican una probabilidad superior al 70% de registrar lluvias sobre lo normal durante el trimestre agosto-septiembre-octubre, por lo que los especialistas estiman que podrían producirse nuevos sistemas frontales durante los próximos meses.
Un antes y un después
El Megaevento de julio de 2026 será recordado por las pérdidas materiales, los daños en infraestructura y la magnitud de la emergencia, pero también por convertirse en un punto de inflexión para la ciencia climática regional.
Para CEAZA, la evidencia es clara: el cambio climático ya no es una proyección futura, sino un factor que está modificando la frecuencia e intensidad de los eventos extremos. El desafío ahora no es solo reconstruir lo que destruyó la lluvia, sino preparar a la Región de Coquimbo para un escenario donde este tipo de fenómenos podrían dejar de ser excepcionales.

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